Valdés en el espacio público: esculturas monumentales alrededor del mundo

La escultura monumental constituye uno de los territorios más reconocibles del universo creativo de Manolo Valdés. Sus formas colosales, reconocidas en todo el mundo, nacen de una fascinación profunda por el espacio público. “Tengo ahora esa pasión por las esculturas grandes. Me atrae mucho cuando la escultura sale a la calle”, confesaba Valdés en una entrevista exclusiva para ARTIKA, revelando ese ímpetu por crear piezas que respiran junto a la ciudad.  

A lo largo de su carrera, sus creaciones han encontrado su lugar en ciudades de todo el mundo, proyectando internacionalmente la singularidad de su lenguaje plástico. “El hecho de que la escultura, de alguna manera, se impregne de lo que hay alrededor y le dé ese carácter, es muy estimulante. Desde luego no es lo mismo verla en Miami que verla con la nieve en Nueva York”, explicaba en una entrevista exclusiva para la edición Damas y Caballeros. Además, evidencian su constante experimentación con materiales diversos, lo que le permite reinterpretar grandes iconos de la historia del arte, dotándolos de nuevas texturas, materiales y escalas, enriqueciendo así su lenguaje artístico.

Para él, uno de los mayores placeres es observar cómo cambian sus creaciones en cada estación. La luz, el viento, la lluvia o la nieve modifican su apariencia, otorgándoles matices nuevos e inesperados. Así, una misma escultura puede ofrecer lecturas distintas según el momento del año en que se contemple.

Este artículo propone un recorrido por algunos de sus monumentos más emblemáticos, repartidos por distintos rincones del planeta. Un viaje que permite apreciar cómo se adapta al entorno, al clima y a la cultura de cada lugar, generando un diálogo tan sorprendente como inspirador.

 

  1. Dama Ibérica, Valencia (2003)

En Valencia, su ciudad natal, se alza esta imponente pieza escultórica de 14 metros de altura, concebida en 2003 e instalada definitivamente en 2007 en la Avenida de las Cortes Valencianas.

Realizada a partir de miles de pequeñas figuras cerámicas azules que reinterpretan la icónica Dama de Elche, la pieza sintetiza dos constantes de su trayectoria: la reinterpretación de los grandes iconos de la historia y la voluntad de proyectarlos hacia el presente mediante nuevos materiales y escalas. Más que un monumento, es una ofrenda; un gesto de gratitud hacia la ciudad que lo vio crecer y que sigue recordando con gran afecto.

 

  1. Alhambra y Galatea, Nueva York (2012)

Su trayectoria estuvo marcada desde el inicio por una necesidad vital: buscar fuera de Valencia los estímulos artísticos que su ciudad, en aquel momento, no podía ofrecerle. Viajaba para nutrirse de museos, talleres y calles vibrantes. Entre todos sus destinos, uno se convirtió en refugio y motor creativo: Nueva York, un escenario creativo de alcance internacional, que pronto se transformó en una fuente inagotable de inspiración.

En 1989 decidió instalarse allí de manera definitiva. Abrió su propio estudio y encontró el espacio ideal para dar forma, sin límites, a su universo plástico. Desde entonces, Nueva York no solo ha sido su lugar de trabajo, sino también su hogar.

En 2012, dos de sus figuras más emblemáticas, Alhambra y Galatea, se exhibieron en el Jardín Botánico de Nueva York hasta el 26 de mayo de 2013, en colaboración con la Galería Marlborough. Galatea, realizada en aluminio, está formada por delicadas ramas de helecho que envuelven la cabeza de la figura y se convierten en un tocado vegetal de gran sutileza. Alhambra, por su parte, está moldeada en bronce y acero corten, y se alza como un homenaje contemporáneo al monumento granadino, reinterpretado desde la monumentalidad y el lenguaje plástico característicos de Valdés.

 

  1. Blue Butterflies, París (2015)

Presentada en la emblemática Place Vendôme de París, entre septiembre y octubre de 2016, añadió un matiz contemporáneo al entorno histórico parisino. Construida en acero y pintada de azul oscuro, recrea una cabeza coronada por un torbellino de mariposas, como si las ideas adquirieran forma y movimiento.

En esta composición combina la solidez del metal con la ligereza simbólica de las mariposas, creando un contraste que la dota de una energía vibrante y casi onírica, capaz de transformar el espacio que la rodea.

 

  1. Infanta Margarita Violet e Infanta Margarita Blue, Londres (2020)

Estas dos estatuas, realizadas en resina con pigmento –una en azul intenso y la otra en un delicado violeta— formaron parte del recorrido artístico de The Mayfair Sculpture Trail y se exhibieron en Berkeley Square, en la capital británica.

El uso de este material no es casual; la resina permite que la luz interactúe con la superficie de las piezas, generando reflejos, transparencias y matices que parecen animarlas. Así, cada una cambia sutilmente según la hora del día, el clima o la posición del espectador, dotándolas de una presencia casi viva.

 

  1. Grupo escultórico Las Meninas, Düsseldorf (2006)

Desde el año 2006, este grupo escultórico de Las Meninas ocupa uno de los rincones más serenos del Hofgarten, un jardín público situado en el corazón de Düsseldorf. Allí, entre árboles y naturaleza, las figuras de Manolo Valdés encuentran un escenario que realza su monumentalidad y su carácter atemporal.

Realizadas en bronce, aportan volumen a la célebre figura de La Menina de Velázquez, un icono que ha revisitado a lo largo de su trayectoria con total libertad creativa.

Esta figura, tan recurrente en el imaginario del artista, se convierte en un elemento central dentro de su obra con ARTIKA. Es precisamente la figura de La Menina la que acompaña el estuche de la edición Damas y Caballeros, consolidándose como un símbolo que atraviesa distintos formatos y escalas, reafirmando su lugar privilegiado dentro de su imaginario artístico.

 

Damas y Caballeros: la reinterpretación del pasado en el presente

– Una edición numerada y limitada a 998 ejemplares firmados uno a uno por el autor.

– Esta edición está compuesta por dos volúmenes y un estuche-escultura, concebida para ser una obra de arte por sí misma. Protagonizada por una reinterpretación artesanal de la icónica menina de Velázquez, presenta grietas e imperfecciones que convierten cada ejemplar en una pieza única.

– El Libro de Arte incluye 53 pinturas, grabados y collages de sus etapas más representativas, seleccionadas personalmente por el artista y reproducidas con la más alta calidad.

– El Libro de Estudios reúne reflexiones de grandes expertos en 4 capítulos, analizando su trayectoria, su lenguaje artístico y las influencias que han marcado su obra.

 

 

OBRAS RELACIONADAS

Manolo Valdés

Damas y Caballeros

Más info

SOLICITAR INFORMACIÓN

Te informaremos sobre las obras y novedades de ARTIKA.