La vida según Plensa: una mezcla de interrogantes, contradicción y errores

En este mes de agosto, Jaume Plensa cumple 70 años. Y queremos celebrarlo con él acudiendo una vez más a su obra y a su manera tan particular, y a la vez tan admirable, de vivir el arte. Junto a ARTIKA, y especialmente en su edición Jaume Plensa 61, el escultor profundiza en la motivación de su trabajo: la experiencia vital humana como un ejercicio constante de introspección y estudio. Los escritos que el propio artista ofrece para explicar el significado de las imágenes incluidas en el Libro de Arte, así como sus reflexiones, permiten conocer de primera mano la filosofía de su creación.

 

La vida como un punto intermedio

“El espacio de sombra que proyecta mi cuerpo se funde dentro de una arquitectura imaginada que me acerca y que me aleja del hoy, del ayer, del mañana.”

Para Plensa, ser humano es estar en un limbo, y eso es lo que refleja su arte cuando las inmensas esculturas y estructuras simbolizan la meditación y no el caos; la reflexión y el diálogo, y no lo ostentoso o el espectáculo. Del contraste surge el debate, y el debate es el camino hacia el conocimiento y el autoconocimiento. Así, su trabajo argumenta la necesidad de los individuos, de los polos opuestos y la contradicción como vía hacia la coherencia y la plenitud existencial. La experiencia, la individualidad, el sentido, residen, tal como él mismo apunta, entre lo grande y lo pequeño, lo simple y lo complejo, lo particular y lo general.

“Un texto está compuesto de palabras y estas palabras a su vez de letras, que, como pequeñas células vivas, distintas unas de otras, van creando relaciones hasta formar entes más complejos que se relacionan con otros, y así sucesivamente, expandiéndose sin interrupción.”

El alma del agua, 2020. Newport, New Jersey, USA.

 

La perfección como antítesis de la experiencia

“La respuesta pierde poco a poco interés por la propia fuerza de la interrogación. ¿Cuáles son las grandes preguntas fundamentales? ¿Quién sabe? Simplemente preguntar ya me parece fascinante.”

El material no es nunca la finalidad, y tampoco lo son los espacios o las grandes magnitudes que lo acogen; la escultura de Plensa no es una respuesta a una duda existencial que se plantea para poder dar forma a moldes de madera o estructuras de hierro. Lo crucial de la vida no es tanto saberlo todo o descubrir la verdad, sino hacerse preguntas. Eso es lo que son sus esculturas: interrogantes sólidos y de grandes dimensiones con los que la gente se cruza de cara. El arte nunca termina, porque Plensa, como un filósofo vestido de escultor, busca el intercambio: una mirada, un silencio, una conversación. Incluso va más allá, cuando defiende el error como la base fundamental de la obra.

Izq.: Sanna, 2019, Bronce, Daejeon, South Korea. © Copyright 2025 Jaume Plensa
Centro: Silent Hortense, 2021, Poliéster resina. Nápoles, Italy. © Copyright 2025 Jaume Plensa
Dcha.: Instalación de Jaume Plensa en el Domaine de Chaumont-sur-Loire, 2022 © E. Sander, courtesy Galerie Lelong & Co. Paris.

 

“El error es lo único que nos hace humanos y penetrables. El error como experiencia, como registro, como vehículo de aproximación. Un material más de trabajo.”

Izq.: El corazón de los árboles, 2007. Alcobendas, Madrid, España.
Centro: Soul, 2002, Erkrath, Neanderthal, Alemania.
Dcha.: Cantar de los Cantares, 2005. Vista de instalación en CAC-Centro de Arte Contemporáneo, Málaga, España.

 

El arte como forma de vivir la vida

“No me preocupa crecer como artista, me preocupa crecer como persona. El arte debe ser la consecuencia de la vida. No nos engañemos, el arte es un reflejo de la sociedad en la que vivimos.”

Plensa defiende el arte, no como sinónimo de la vida, sino como su consecuencia, y sería ingenuo pensar que la creación artística es un detonante del espacio y el tiempo, y no una pregunta para entender lo irracional y caótico del ser humano, ya sea en su soledad o en sociedad.

“‘Un pensamiento llena la inmensidad’ es una de los Proverbios del infierno de William Blake y, a mi entender, una de las mejores definiciones de esculturas […].”

El arte existe porque hay vida, mientras que la vida puede suceder sin arte, aunque así corra el riesgo de ser confusa, vacía o intolerable. En el estudio de lo que no se entiende o de lo que supera las capacidades de la especie, ya sea por ser complejo, doloroso o demasiado ajeno al individuo, yace la oportunidad de la experiencia: existir es estar vivo, pero vivir es indagar en esta existencia con el utópico objetivo de algún día comprenderla, aun sabiendo que tarde o temprano todo acaba. Aquí, el artista es el traductor que habla el idioma del mundo, quien organiza lo más íntimo y abstracto del ser humano en formas tangibles, en un lenguaje universal que permite a las personas ser partícipes de su vida y entablar una conversación casi eterna.

Constel·lacions (Constelaciones), 2022, Gran Teatre del Liceu, Barcelona, España.

 

El estado de hacer y el estado del sueño como el origen de todo

“El artista no se basa, o al menos en mi caso, en la obra acabada, sino en el proceso.”

De esta forma, Plensa entiende el origen de vida como una alquimia de preguntas, diálogo y errores, por lo que vivir puede definirse como la existencia en duda, en movimiento y en construcción constante. Jaume Plensa 61 es una muestra de ello, es el “retrato de una voluntad creativa”, del arte entendido como el proceso de creación y no como el resultado final de este.

“Hay un paisaje maravilloso dentro de cada individuo y cada persona que yo creo que solo es accesible cuando cierras tus ojos y miras hacia dentro, que sería el mundo del sueño.”

La interacción que busca el artista con cada escultura debe acabar siempre en uno mismo, en la meditación y la reflexión individual posterior a este intercambio de energía y significados ocultos entre las personas y su espacio, su tiempo y su sociedad. Este tramo final del diálogo se caracteriza por el silencio, por un carácter íntimo. Como cualquier otro ciclo, cada ejercicio introspectivo queda guardado y protegido en el interior del individuo hasta encontrar su forma en una nueva pregunta capaz de detonar una nueva conversación.

 

JAUME PLENSA 61, la vida está entre el diálogo y el silencio

– Edición numerada, firmada por el artista y limitada a 2.998 ejemplares, ya agotados.

– La obra cuenta con dos volúmenes que reflejan la esencia del trabajo escultórico de Plensa: todos los procesos –por escrito, en dibujos y fotografías— que dan forma a sus obras.

– El estuche es una escultura original seriada creada especialmente para esta edición, que presenta el rostro más emblemático del universo artístico de Plensa: la niña Anna.

– El Libro de Arte es como una visita exclusiva al estudio, recoge imágenes inéditas y reflexiones del propio artista sobre el proceso creativo.

– El Libro de Estudios, titulado Apuntes y anotaciones, es un íntimo recorrido visual por los cuadernos privados del autor, desvelando su parte más íntima constituida por bocetos, listas y pensamientos espontáneos.

 

 

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